Regeneración (poema)

Foto: Alexandre Sushtow (fuente)

Hay un descosido
en la piel de la serpiente.

Ella 
se abre paso a través de él
y se descalza el barro
del primer día en el Paraíso.

Ondulada, líquida y virgen
va deslizándose.
La rama ensarta las escamas
del cuerpo ausente.
El viento solano pretende
acuchillar
la altivez de la nueva piel.
No lo consigue.

La luz no hace daño:
es del tacto de la harina.

Hay un descosido
en la piel de esa mujer.

Ella
se desangra a través de él
y arrumba entre piedras
el lastre de la culpa de Eva.

Se lo colgaron de los párpados,
de cada vello
del corazón de su manzana,
de cada gota
de leche nacida en su pecho.
Se lo amarraron
como los yugos a los bueyes,
formando yunta.

Y formaron más yuntas,
y crearon hermanas
sin saberlo,
que hoy
se descalzan el barro
del primer día en el Paraíso.
Son del tacto de la luz.
El viento solano
solo puede
abrir
sus ventanas.

(Ruth Rodríguez, 2014)

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